El Plan General, una década de controversias

sáb, 10 de noviembre de 2012
Setmanari Vinaròs. La columna de Tárrega. 10 de noviembre de 2012

Realmente me produce un sentimiento de desazón, ya que nunca entenderé los motivos que han inducido a ciertos partidos políticos a utilizar el PGOU del 2001 como un arma política, en lugar de ver en él la herramienta más sólida e imprescindible del planeamiento urbanístico  municipal.

Haciendo un poco de historia, tengo que recordar  que en el año 1995, el planeamiento urbanístico de Vinaròs era un plan general al que desde el año 1988 se le habían aplicado varias revisiones más bien “cosméticas” y sin el calado necesario para que pudiera considerarse un planeamiento adecuado a la transformación que el urbanismo había evolucionado en los  anteriores quince años.

El PGOU actual en vigor desde el 2001, se elaboró durante la legislatura 95-99 gobernando el PP,  y estando en la comisión de urbanismo el PP, PSOE e IU, y fueron sus respectivos concejales, conjuntamente con los oportunos técnicos, quienes participaron y fueron controlando durante más de dos años la confección del mismo.

En el año 1998, gobernando el PSOE gracias a una moción de censura, y acabada ya su redacción fue el PSOE quien propuso, con el respaldo del resto de grupos,  la exposición  pública de dicho plan y por consiguiente dando con está decisión muestras de su conformidad con el trabajo realizado.

Sorprendentemente, a pesar de haber introducido en el plan cuantas modificaciones estimó oportunas, habiendo realizado en consenso con el PP la admisión o denegación de todas las alegaciones que se presentaron, y sin argumentar razones de peso para ello, el PSOE decidió no  apoyar este planeamiento en su aprobación definitiva en 2001, pero fue en las elecciones del 2003, cuando definitivamente empezó a pronunciarse en sentido contrario al PGOU, conjuntamente con el PVI que de forma claramente electoralista y demagógica decidió  utilizarlo como arma electoral contra el PP.

Tras la consecución de la alcaldía por parte del PVI, lo previsible era que este partido junto con los socialistas iniciaran una etapa de revisión profunda del planeamiento, para adecuarlo a lo que presumiblemente eran sus criterios, dada la crítica permanente y continuada al Plan General.

Pero también sorprendentemente, esto no fue así, si no todo lo contrario, tanto el  PVI como el PSOE se dedicaron a “ordeñar la vaca” sacando beneficio económico y rendimiento político de lo que les ofrecía el nuevo planeamiento y uno tras otro se fueron vendiendo o permutando los aprovechamientos urbanísticos sin tener absolutamente en cuenta que el PGOU también contenía obligaciones que en ningún momento fueron contempladas por estos dos partidos. En pocas palabras, se gastaron el dinero y no pagaron las deudas.

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